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lunes, 1 de diciembre de 2014

Zapatillas

Ya lo dijo Marilyn*, "dale a una chica los zapatos apropiados y conquistará al mundo",  y en eso estamos (hombre y mujeres) de la mano de los talleres de Prosam, que una vez al año festeja en zapatillas, intentando conquistar el mundo empezando por nuestros cuerpos. Nos juntamos a mostrar lo que hacemos, nos compartimos y lo hacemos moviéndonos.
Es una experiencia que, como dice Vivi, esperamos todo el año. Y este venía con un plus. Una sorpresa.
Decidieron hacer un reconocimiento a los Tutú-ninjas por su constancia, esfuerzo y compromiso con el Taller de Gym. Yo me gané el de bronce y una caña con la que pienso torturar al Sensei; George el de plata y una pelotita y Marita el de oro y una cinta elástica. Pero en realidad, ese reconocimiento es para todos. Porque todos ponemos lo mejor de nosotros en ese taller que nos cambió la vida.
Ahora que lo pienso, con esos elementos podemos cometer un asesinato y George es abogado penalista y yo estoy mirando How to Get Away with Murder, creo que podemos zafar  si los eliminamos; porque, hay que admitirlo, a veces nos dejan hechos un trapo y se merecen un susto de nuestra parte. Sí. Sin llegar al extremo, pero algo tenemos que pensar.

Ya me fui al carajo, qué facilidad para irme por las ramas.
Graciadió, este año no optaron por los implantes mamarios y dentro de
 todo fue tranqui. Pero, ellos se arreglan igual. El Sensei tiene mucha facilidad para hacer de cualquier objeto, un objeto apto para el ejercicio físico. So, nos dieron con las colchonetas y las sillas. En las colchonetas, abdominales y glúteos. En las sillas, sentadillas y otros de piernas, quedé al horno. Pero antes de eso, 20 minutos de marcha aeróbica.

Mater nos hizo hacer un estiramiento que generalmente hacemos en el suelo y esta vez hicimos sentados. Los ejercicios de Mater no son tan fáciles de explicar. A ver. Con Mater trabajamos con los ojos abiertos porque la mirada tiene que ser activa. La respiración es conciente. Los dos brazos estirados, a la altura de los hombros, manos hacia adentro enfrentadas, las lumbares bien apoyadas en la silla y empezamos, con cada inhalación alejamos los brazos hacia el frente pero despegándolos desde los hombros y con cada exhalación los brazos vuelven a su lugar. No es un simple ir hacia adelante, tenemos que concentrarnos en que ese movimiento se haga desde el hombro y cuando los traemos de vuelta, tenemos que sentir cómo toda la articulación está trabajando. Después, fue el turno de la Gioco, ahí estiramos el cuello y después nos insufló el divino aire de las plazas pero ahí adentro. Son geniales las dos, unas diosas del penduleo. Como el Sensei, que es Pendulman.

Cuando terminó la muestra de nuestro taller, arrancamos con el de danzaterapia (que fue maravilloso) y ahí ya quedé hecha percha, pero feliz, muy feliz, todos los Tutú-ninjas quedamos así, felices, en una especie de estado alterado de conciencia pero sin ganas de asesinar a nadie, por eso de las endorfinas que dice el cartelito más arriba. Después hubo una degustación sana, a la que no asistí así que eso lo tendría que contar Vivi, quien comentó hoy a la nueva integrante (bienvenida Beatriz) que había cosas riquísimas.

Hubo llamativas ausencias como las de Leo, nuestro Santo patrono, y Celeste, que no por asociación ilícita es santa, que quede claro, ya que confesó que me quiere chorear mi Simones en un momento de distracción. Así que nos faltaron el santo y la casi. También  Lauri,  Juli,  las Alicias y más. Los extrañamos a todos ellos. Pero vino Marina, hermosa después de haber parido a su bb hace nada y EMILCE, mi Tutú-ninja amada y extrañada hasta las lágrimas. Yegua, me dejaste sola en la puteada, digo en la patriada. La cosa escatológica, el lamento bíblico, ahora lo hago yo sola, nadie me aompaña en las chachadas ni en las guarradas. Y como bien me dijiste el sábado, ahora se notan más porque las digo yo sola. Lo parió.
En fin, que todo fue muy lindo y emotivo como siempre y hubo abrazos y encuentros y reencuentros, risas y charlas y merecidos premios. Gracias por tanto. Aguanten los talleres, aguante Prosam y una ovación para nosotros que nos la merecemos.

Post Scriptum: acertijo.
Post Scriptum2: electrotango, un flash, quiero hacer ese taller. Pero justo ese me parece que no podemos los Tutú-ninjas :(
*Parece que la frase podría ser de Bette Midler


                

miércoles, 30 de abril de 2014

Stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus

Varias cosas pasaron en estos días en el inconmensurable territorio de la Pendulesitud. El latín, por ejemplo, que no nos abandona. Ya volveremos sobre ello o no. La cuestión es que tanta palabra recoleta, musical y misteriosa tiene que ver con el misticismo que, de pronto, nos acogió en la infinita dimensión del Penduleo controlado, un día de esos.

Todo comenzó con inocencia. Todo comienza así en ese rectángulo del tercer piso en la calle Larrea, pero deriva en orgiásticos comentarios, apasionadas carcajadas cómplices y ojos llenos de risa hasta las lágrimas.

Leo es un Tutú-ninja, "el Tutú-ninja", el único de nosotros que ha logrado transformar la materia mediante el cambio de hábito. Todavía le falta pero el resto de nosotros estamos a años luz de su compromiso y entrega. So, que investida del poder que me da la Pendulesitud, lo declaré santo. San Leo, santo patrono de la andorga disminuida, esperanza y factótum del Movimiento Octogonal, ejemplo suburbano y adyacente del triunfo sobre la sinuosa protuberancia, de ese relieve turgente que nos caracteriza a los Tutú-ninjas. San Leo es el vivo paradigma del logro esquivo, ese que tuerce la aguja de la balanza un día sí y tres no.
Es una maldita patada en las bolas porque te deja sin excusas y amo eso.

Y todo esto empezó porque lo saludé con muchísimo entusiasmo y le dije que había que hacerle una estampita, la estampita de San Leo. Todos se rieron, casi les diría, como si no me hubieran tomado en serio y les dije que yo ya estaba ducha en esto de generar santos milagrosos y les hablé de San Dalias. Lo cual generó risas pero nada de respeto y para reivindicar a San Dalias antes de encomendar mi creatividad al dios del Penduleo Controlado y pergeñar el texto de la oración a San leo, les voy a presentar acá a San Dalias y todo lo que se generó alrededor.

He aquí la oración de San Dalias, les recomiendo leer los comentarios del posto (la palabra posto es un vínculo). 
"Oh!, San Dalias milagrosas, 

oh! San Dalias milagreras, 

Patrono de todas las cosas 

aún de las contreras, 

concédeme este deseo milagroso, 

concédeme este deseo milagrero, 

aunque suene poco piadoso

y un tanto rastrero,

enséñame la luz y el camino:

ya que te pido con devoción

que no se nos pique el vino

y termine el apagón!"
 

Otro ejemplo de mi vocación   devota, es la Oración de la Matrix, que gracias a la inspiración de San Dalias, acudió a mí y se vertió en palabras en ocasión del cumpleblog de Amor profano. Quien desee leerla no tiene más que seguir el vínculo: ORACIÓN DE LA MATRIX

Esa misma inspiración le pido ahora para que me ilumine y puedan  surgir como agua de manantial las benditas palabras que le hagan justicia al querido San Leo, el paladín de la lucha contra el triple michelin.

Pero avancemos. Ese día, el espíritu vivaz de San Dalias bajó y fue ágape. Tomó al Sensei, lo iluminó y quitó de él la materia oscura:
Una legión de ángeles conquistó el lugar y batalló hasta que purificó el cuerpo y la mente del Sensei quien con su espíritu liberado, en profunda conexión con la Pendulesitud, se irguió ante nosotros en toda su espléndida altura y con una voz que no era de este mundo dijo:
—La Pendulesitud tiene un sistema de creencia llamado Penduleísmo y el Penduleísmo tiene un dios...
—Ay no -susurré- lo va a decir.
¿Quién es el dios? rugía como podía la muchedumbre agotada en el medio del abdominal combinado con saludo a los dioses.
—Yo soy el Dios del Penduleísmo, Pendulman!!
—Y lo dijo nomás.

Quedó así instituida una religión y un dios, que como todo dios se autoproclamó de la manera menos democrática posible, dios que hoy (o ayer más bien) se manifestó en toda su crueldad, con esta dupla:
isotónico/isométrico. En lenguaje liso y llano: nos hizo mierda.
En qué consiste...a ver si lo puedo explicar con mis palabras. Los ejercicios isotónicos suponen trabajo articular y el acortamiento o extensión de los músculos. Por ejemplo, las sentadillas que hicimos en la barra. Pero a esas sentadillas, le agregamos un ejercicio isométrico. Ahí no había ni acortamiento ni extensión del músculo sino tensión al sostener X tiempo la sentadilla. De esa manera aumentamos fuerza y resistencia muscular sin movernos.
Eso mismo con abdominales. Un dios que se precie es odiado por la multitud, a veces, si señó.

Sin embargo, antes de la guachada, hubo un momento kodak. Siempre hay charla antes de. Una de las Tutú-ninja confesó que derrapó, estaba muy entristecida por eso y el Sensei aportaba cordura, contención y consejo atinado. Pero el aporte fundamental lo hizo San Leo. Contó que a él le sirve mirarse en el espejo, hablarle a su reflejo y comprometerse día a día. Con lo difícil que es mirarse en el espejo, dijo. Silencio.
—Sos groso, Leo —dijo el Sensei, con una expresión que pone pocas veces. Porque pocas veces se permite ir más allá de su rol.

Leo tiene una cosa muy humilde* y una mirada buena. ¿Cómo no hacerlo nuestro santo patrono? Pero, santo o no, a él también lo tiene echando chispas.

En la segunda parte, nuestras almas encerradas en lo que quedó de nuestros cuerpos, se entregaron al cuidado de Mater. Ah, Mater! Nunca me van a alcanzar las palabras para hablar de ella y su bondad rara. Rara porque para llegar a su bondad hay que atravesar primero su maldad. Esta vez nos dio con los bastones. Parece peor de lo que se lee. Sí. Pero acá lo importante es el después, que, a diferencia de lo que sostiene Sabina, no son despojos. Después de Mater recuperamos algo similar a la humanidad.
Y en ese proceso estábamos cuando, en el medio de mi duermevela, los escucho al Sensei y a George.
En esa hora y media pasa  de todo y siempre tenemos nuestro momento cultural. Esta vez le tocó a Umberto Eco y su nombre de la rosa. No me acuerdo que dijeron, pero algo discutieron y salta la frase final del libro que es y no casualmente, el título de este post.

Stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus

Entre tantos que somos, entre tantos sentidos, entre tanto nominado y sin nombre, entre el misterio compartido, entre lo que se repite una y otra vez, aún cuando se calla; entre reflejos y lágrimas, en este camino que elegimos, en esta pendulesitud nuestra de cada día, acá también, de la rosa solo queda el nombre desnudo.

* humildad
f. Actitud de la persona que no presume de sus logros, reconoce sus fracasos y debilidades y actúa sin orgullo.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

3 crónicas 3 + casi 1

Parece un prótesis mamaria, pero no. Es un elemento de tortura aeróbico que también usó el Sensei para complicar un ejercicio anaeróbico como los abdominales, por ejemplo.

Lo recuerdo claramente. Era un lunes. Mater no estaba. Quedamos a merced del Sensei y la Mona Lisa.

La Mona Lisa, ya saben, tiene la bondad pintada en el rostro y en su sonrisa, pero le gustan los abdominales. Mucho. A veces, creo que demasiado. Al Sensei también le gustan. Eso y probar objetos nuevos (para nosotros). No conté acá pero conté en el Féis del penduleo que el día que descubrió que disponía de cintas elásticas gozó como un maníaco. Bueno, ese lunes con las tetas de goma también. Nos hizo usarlas de varias maneras, entre las piernas, sosteniéndolas con las rodillas mientras hacíamos abdominales rectos, en las manos haciendo ejercicios de coordinación y fuerza y en el piso. En el piso armó un circuito.
Ahora imaginen estos conos, tetitas, medio esferas, medio bochas o cómo se llamen, dispuestos en el suelo sin orden ni concierto. Sí, ya sé, lo recuerdo, el Sensei, muy orgulloso de su obra nos dijo que había armado un pinito de navidad. Consiguió que todos nos quedemos quietos mirando el piso tratando de unir las líneas imaginarias que darían por resultado la composición de un árbol, cualquier árbol, hasta uno seco, sin hojas, quemado, sin ramas, lo que sea, un tronco aunque más no sea. Tampoco importa porque el punto no era festejar navidad sino "a ver cuántas salidas y entradas encuentran", sólo por hacerme la viva le dije "infinitas", él dijo que no.
Vale aclarar que ése no era el único circuito, había dos más. Uno, eran dos rectas paralelas y tenías que ir por adentro y por afuera; el otro, dos rectas paralelas, teníamos que ir por el medio rapidito, llegar a la silla, hacer una sentadilla y salir. Y luego el que mencioné primero.
Al rato, comento que estoy mareada. Concurren al instante dos expresiones:
Viviana: ¡Creía que el mareo era por las pastillas! (Esta Vivi tiene cada salida que me hace morir de risa).
Sensei: ¡Por fin alguien lo dice!
¡¡¡El yeguo sabía!!!

Anyway creo que estoy mezclando dos días de conitos de mierda, pero sabrán disculpar. Son experiencias que quedan grabadas a fuego en la memoria celular.


Después vino el lunes de pastoreo en la ciudad. Tocó Parque Centenario. ¿Ven esos banquitos? Hay muchos. Tres sentadillas por banquito. Por ejemplo, para que tengan una idea. Más las vueltas alrededor del lago, más el step, más la marcha en el lugar, más, más, más...
No es que se ensañen. No. Es que ellos son así, intensos. Les gusta la vida al aire libre, son amantes de la flexibilidad, amigos del tono muscular, caminantes empedernidos cuyo lema coincide con el título del libro de Laurent Gounelle, "Te llevaré a un lugar donde todo es posible". Tanto así, que se cumple la máxima del Sensei, el dolor se va, no queda registro a las 48 horas.Así que nos da duro y emergemos, triunfantes y sudorosos, unas Afroditas raras naciendo una y otra vez, cada lunes, cada martes, cada viernes. Amén.

Después vino la cuarta jornada de Prosam en zapatillas. Vivi escribió el texto del cuadernillo precioso que repartieron con tips , fotos y demases. Mater se esmeró muchísimo. Hicimos el estiramiento del final con pelotitas. NUEVAS. Eso es, literalmente, un horror. Es como exponerte voluntariamente al desguace del cuerpo a manos de un asesino serial. Sí, así de grave, de doloroso. Un verdadero espanto. Ahí nos damos cuenta que si pudiéramos encontrar un agujero negro nos meteríamos de lleno, pero en realidad lo que acontece en la Pendulesitud es que la materia choca con la antimateria y WOW, los Tutú-ninjas.
Y el Sensei, en su infinita salvajada organizó un circuito. OK. Todo bien con nosotros, de última, lo sufrimos pero estamos acostumbrados. ¿Pero esa pobre gente? ¿Esos pobres amigos y parientes que llevamos engañados a una muestra? Ellos, ¿por qué? El marido de Emilce, le dijo, "no me dijiste que era así". Claro, pobre. Tiene razón. Y tiene razón porque no faltó nada: caminata, tetas, sillas y colchonetas. No se puede negar que está pasando (el Sensei) por una etapa de cruel creatividad, de dislate gimnástico, de pandemonium ana-aeróbico, y podría seguir buscando comparaciones.

Ayer, sin ir más lejos, le dije que su nuevo apodo es Torquemada, el inquisidor español. Y como habrán notado, hoy mi apodo favorito, Cronopio, brilló por su ausencia. Y así seguirá hasta que se lo vuelva a ganar.

Ah! volvió Alicia. Una de ellas, hay tres, creo. Pero bueno, volvió Alicia. Y volvió muy George. 
Estábamos haciendo un ejercicio con bandas elásticas que consistía en desplazar a ras del piso el brazo que tenía la banda de mentas enroscada a la mano del mismo brazo (parece obvio, pero no) y que estaba sostenida bajo el pie del mismo lado, por lo cual teníamos que hacer mucha fuerza para realizar el movimiento que consistía en llevar hacia arriba el brazo venciendo la resistencia de la banda y al volver hacer fuerza para que el brazo no saliera disparado por efecto de la la misma banda, no sé explicarlo mejor voy a ver si encuentro un dibujito.


A ver imaginate algo parecido a éste, pero en el piso y con los brazos. ¿Está? ¿Lo visualizás? Bien, Ali lo hizo con el brazo que no tenía la goma. Y Mater y yo pensamos que lo había hecho George porque eso es típico de él. Me río de sólo pensarlo.

Pero no todo es tan terrible, como reza uno de los puntos del decálogo "El penduleo controlado es. El penduleo incontrolado no es. Sin embargo, la pendulesitud alberga a ambos porque en el encuentro de los contrarios nace la impecabilidad" y por eso le aplican estas palabras:


Amor et melle et felle est fecundissimus*, porque la pendulesitud es amor en movimiento.

*el amor es fecundo en amor y hiel, Plauto. 

martes, 3 de septiembre de 2013

Distinciones importantes después de un día de pastoreo en la ciudad

Todos sabemos que un buen día el Sensei Dragón Cronopio se declaró Pendulman y dijo:

I'm Pendulman

¿Y uno cómo se lo imaginó? Como un superhéroe. Un ser más allá de la vicisitud corporal cotidiana, con actitud ninja, el toque de una sakura mecida en la brisa y una compasión zen a la hora de evaluar el esfuerzo de nosotros, los abnegados Tutú-ninjas.
Pues no, sépanlo. Está más cerca del archivillano que del superhéroe. Tiene la frutilla mustia y la espada oxidada. Es más malo que una araña pollito y vino de Europa más pior que nunca. Y ayer lo demostró.

Como todo primer lunes de mes, ayer tocó pastorear. Fuimos a la Plaza Vicente López. Qué linda que es y qué plagada de buenos recuerdos para mí. Estaba. Ahora en mi memoria se mezclarán agridulces sensaciones. Con altas probabilidades de que las agrias superen ampliamente a las dulces. 
Hagamos primero una aclaración, un tutú-ninja que se precie sabe a qué se expone y lo hace con placer. El dolor forma parte del camino a la musculación y músculo que se hace sentir es músculo que se fortalece. Pero, ¿hay necesidad de tanto? ¿Es posible que cada objeto inocente de una plaza de juegos para niños sea un potencial elemento de entrenamiento físico? Sí, es posible y el Sensei lo demuestra recurrentemente como una pesadilla. Y además estaba resfriado, casi a la mitad de lo que es capaz de dar. So...

Lo bueno fue que se incorporó una nueva víctima, Marcos. Bienvenido al infierno.



lunes, 20 de mayo de 2013

¿Por qué sonríe la Mona Lisa?

Porque sabe lo que viene. Ella lo sabe y más nadie. Y el otro que no sabe, disfruta cuando se entera. Conclusión: Mater, vos sos la única buena de buenitud total.

La cuestión es que Mona Lisa o Gioco, como gustéis, es Josephine. Y Josephine es Josefina, la última incorporación con jinetas al Movimiento Octogonal.

Repasemos:

El Movimiento Octogonal es el nombre de la epopeya en dos actos que, dirigida por Mater y Sensei (los Shifus), llevan a cabo los Titú-ninjas.
Primer acto liderado por el Sensei Dragón Cronopio, en el que nos insta a mover el cuerpo a través de la ejercitación constante del penduleo controlado.
Segundo acto, dirigido por Mater y tendiente a elongar el cuerpo sometido al esfuerzo isométrico, isotónico, aeróbico o anaeróbico o sorongo después del Sensei. Por un lado. Por el otro, las pelotitas que son un soberano dolor de bolas. Con el cuento de la descarga y etcéteras sufrimos como babuinos despojados de esa cosa de panteón religioso egipcio. O sea, unos monitos de mierda, haciendo muecas de dolor y puteando por lo bajo. Sin embargo, como todo hay que decirlo, después nos sentimos espléndidamente bien.
By the way, Mater es una Tutú-ninja con jinetas. ¿Por qué? Porque en el primer acto comparte el mortal sufrimiento de los Tutú-nnijas como una más. La bipolaridad viene en el segundo acto cuando se calza las jinetas de almirante, general y brigadier todo junto.

Y por fin llegamos a Josefina. Josephine, recientemente bautizada Mona Lisa y/o Gioco.

Pura sonrisa. Ella es pura sonrisa y modales graciosos (graciosos de gracia: donaire y afabilidad). Como Mater, está atenta todo el tiempo a la postura, es precisa y detallista. Y sonríe. Hasta le ves cara de buena. Con ella la transición al segundo acto es engañosa. Es  una continuidad rara, como encendida. Es una maldita cobra.
Cobra fue el primer nickname que se me vino a la mente mientras pensaba. ¿Qué hace una cobra? Te toma por asalto. No la ves. Vas re tranqui, re confiada en el orden del universo, siendo "uno" como pregona el cronopio, cuando de golpe el salto a los talones o la escupida en el ojo porque hay cobras que escupen el veneno mortal. Te atacan a traición. Se aprovechan del estado de flanidad en el que solemos quedar, con los reflejos adormecidos del cansancio y te cagan la vida. Literal.
Josephine combina estas dos cosas letales: la sonrisa y el ataque sorpresa. O sea, no lo ves venir porque sonríe todo el tiempo, sumale los modales y te re caga. Y el otro en el paroxismo de la felicidad. Porque nos hizo hacer, la Gioco, algo que a él -aparentemente- no se le había ocurrido. Después de toooodooo lo que hicimos con Julio, a la Mona Lisa se le ocurre seguir con abominables. Unos que combinó con trabajo de abductores. Un trabajo de abductores que el Sensei, en su momento, bautizó como saludo a los dioses (yo me acuerdo claramente de eso-por una anécdota que no viene al caso relatar- pero no era taaaan así ese saludo, había una ligera diferencia). No contenta con ese ejercicio, el siguiente lo incluía. La combinación era así:
-piernas en 90° con el esfuerzo abdominal concomitante y los abductores a full merced a la apertura y cierre de las piernas  sin perder la posición.
-en el momento de apertura de las piernas a 90°, levantar el tronco mediante fuerza abdminal...sonriendo. Mona Lisa canturreaba, saludo a los dioses (1), sonrisa a los maestros (2).

Obviamente, que cualquier antídoto fallará estrepitosamente. Ni lo voy a intentar porque, además, me cae bien.

Bienvenida, Josephine!! Aplauso, medalla y beso porque lograste superar al Sensei en maldad y sin darnos ni una pista. Lo que sí, cagaste, porque de ahora en más tomarnos desprevenidos te va a costar más ;-)

Post Scriptum: con jinetas sólo, porque de Tutú-ninja nada, le gusta mandar. Grrr.


jueves, 15 de noviembre de 2012

Once in a blue moon

O cada muerte de obispo, pa' castellanizar la cosa. Pero queda lindo, ¿no?, romántico... once in a blue moon...
En realidad el stretching tiene poco de romántico y mucho de dolor. Y el dolor no es romántico por definición, a no ser que seas amante del bondage o la versión extrema que junta todo, bondage, disciplina, dominación, sumisión, sadismo y masoquismo, tons, no te digo romántico pero una cosa rara, mezcla de museta y de mimí, que encuentra lo que busca en todo eso que nombré (y confesá, quién no se dejó atar o ató al otro y demases...). Peeeerooo, si lo pensás bien en la elongación hay disciplina y un poquito de masoquismo porque nos estamos exponiendo voluntariamente al dolor. Aunque hay que reconocer que es por una buena causa y que el resultado final es muy placentero. Sip, la gym es sexy, no hay dudas.
El tema es que el Sensei cumplió su promesa y tuvimos dos clases de stretching, ¡ta tan! con música. Un mix onda chill out, Jarre, Enigma y alguna cosa más tipo acid jazz pero más tranqui. Definitivamente, flasheé con la mixtura.
 Y así como es un placer pendulear con Mater y su música, lo fue con el Sensei cronopio.

Ir más allá del dolor, dice Jules, implica confianza en nuestro cuerpo. Y agrega que pudimos hacerlo porque comprobamos los límites. Estábamos listos para ir más allá del dolor. Se me viene la frase de Friedrich Nietzsche a la punta de los dedos, "todo lo que se hace por amor se hace más allá del bien y del mal", y algo o mucho de eso hay en esta búsqueda implacable de algunos, de los que necesitamos reencontrarnos en un cuerpo más amigable, qué se yo, algo así como meter el alma en una forma buscada por nosotros mismos, hecha a imagen y semejanza de nuestras experiencias. Y el Sensei demostró ser bueno también en eso de hacernos cruzar rayitas divisorias, una Línea Maginot pero del propio cuerpo.

Los otros días pensaba que el Sensei, sobre todo y también Mater -pero más el Sensei- es/son una especie de Pigmalión con dos Galateas raras (George y Jorge, respectivamente) y otras Galateas más normalitas o todo lo normalita que puede ser una Tutú ninja. Nos esculpe. Nos informa. Los dos nos motivan.

La cosa es que, once in a blue moon, o sea, muy raramente, el Sensei nos musicaliza, nos demanda un esfuerzo que podemos dar y nos pone casi casi en los brazos de Morfeo  (ya que estamos tan mitológicamente griegos) y lo hace con una música que te deja la piel como fuego líquido y oliendo a ámbar y sudor.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Queremos tanto a Mater

Es sabido por todos que cuando penduleamos con Mater, lo hacemos con música. Será porque ella es músicoterapeuta, no sé. La cosa es que nos dejamos envolver por los acordes que ella ha elegido para la ocasión. Y lo que hacemos es, en una parte, bien parecido a esto:


Mater nos lleva a lo que sobrevive de primitivo en nosotros, esa cosa atávica sale, se pasea...en algún punto, nos posee. Y está bueno. Es como darle permiso para salir a jugar al salvaje que llevamos adentro. Y ahora que lo pienso, no sé bien por qué hago una relación tan directa entre salvaje y libertad. 
La cosa es que hay algo muy liberador en la forma de movernos con Mater  -mirá, ahí estaba la relación- y lo apreciamos mucho. 
Mater goza cuando penduleamos con música. Se le nota en la cara, en la sonrisa permanente, en la mirada cuando se fija en lo que hacemos y cómo. Entonces, nuestro placer (al menos el mío), es doble.
Hicimos sillas ese día, Marta y yo estábamos coordinadas a tal punto que nuestros movimientos parecían ensayados. Un placer. Es impresionante lo que los sonidos suscitan en los sentidos.
Así anduvimos, un rato siendo en la música y otro rato en las colchonetas. Yo estaba al lado de George, pero como estábamos trabajando con la mirada también no podía verlo, pero sí escuchaba. Teníamos que hacer un ejercicio con las pìernas, no recuerdo bien cuál de todos, la cosa es que Mater iba pasando por cada uno de nosotros fijándose la cosa postural cuando escucho:

-¡¿George, qué hacés?! -dice Mater entre la exasperación y la risa. George, que nunca hace de movida lo que le dicen y es experto en maniobras de distracción, empieza a murmurar cosas ininteligibles hasta que suelta:

-¡Este es el backstage!

Sólo Jorge puede largar una frase de esas sin que se le mueva un pelo (que es verdad que no tiene demasiados en la cabeza pero sí en las piernas). Demás está decir la carcajada que largué y a la mierda la postura.

Ese día, además, hubo una novedad que si se repite, voy a estar encantada, hicimos una relajación, tan profunda que quedé ahí, en una duermevela que me dejó flánida, flánida al son de Aqualáctica.


Y sí, claro, cómo no, queremos tanto a Mater.

sábado, 13 de octubre de 2012

Ex umbra in solem

Masaje plantal es el nombre inocente que le da Mater a una tortura de origen claramente medieval o chino. Como más te guste, el resultado es el mismo: dolor.
Ella, con esa cara de ojos grandes, con esa sonrisa enorme, con el gesto compasivo cuando le contamos algo que nos puso el cuerpo en jaque, con la atención que la caracteriza y la disposición a ayudarnos a superar el obstáculo; sí, ella, la misma que viste y calza, nos dice con esa carita, "hoy mejor masaje plantal que hace mucho que no hacemos". Y el Sensei disfruta, otro perverso. Otro perverso un año más viejo, al menos eso. ¡Ja! ¡Tomá, te lo dije!

Bien, la cosa empieza así. Primero se hace el chequeo de la columna. Juntás los pies; bien juntos el que puede, el que no al menos alineados. Las piernas rectas, rodillas estiradas y así vas inclinando el torso con la cabeza bien floja. Llegás hasta donde te da y sin insistir esperas que el cuerpo se acomode. Ojos abiertos. Te fijás hasta dónde llegaste. Pasa Mater, te mira la columna, festeja o no y una vez que te observó ya podés, lentamente, desandar el camino hasta erguirte, sin olvidar flexionar las rodillas para salir de la posición. La cabeza al final y despacio porque sino te mareás y nadie quiere irse a la mierda por perder el equilibrio lastimosamente.
Hecho esto, agarrás la pelotita de tenis y te la colacás debajo del pie (como muestra la imagen) y descargás el peso de tu cuerpo -y los tutú ninjas pesamos- sobre la pelotita. DOLOR. El pie recorre la superficie de la pelotita de adelante hacia atrás, aplastándola en el camino. DOLOR. El arco del pie está vivo, ¿saben? ¡Ah! ¿No sabían? Seee, está vivo. Y GRITA DE DOLOR. Mater hace caras, abre los ojos y los frunce a la vez -nosotros también- y se expresa con el consabido quejido teológico y yo además, a las puteadas limpias. Distraída como estaba sufriendo, me perdí el épico momento en que Marita le tiró un pelotazo al Sensei. Bien ahí, Marita.
Te decía que el arco está vivo. Otra parte del pie muy viva, pletórica de vida es el borde, ya sea el interno o el externo. DOLOR ahí también. Mater pretende que los deditos estén relajados. Yo doy gracias que mis dedos no salieron disparados del horror a buscar refugio en algún otro lugar del cuerpo, pero creo que están practicando para convertirse en retráctiles. Todavía me pregunto cómo carajo los vio, abajo de los zoquetes negros,a los deditos de mis pies y me dijo "relajalos". No se les escapa nada, mecacho. A ninguno de los dos. Lo bueno es que esa parte acolchadita no duele tanto como todo lo demás.
Cuando Mater considera que hemos sufrido lo suficiente, nos dice que saquemos la pelotita y que volvamos a hacer el chequeo. Si la parte de la pelotita la hiciste bien, lo más seguro es que puedas hermanarte con un orangután porque los brazos te van a llegar al suelo, las muñecas te hacen tope en el piso y la cara necesitaría que se abra un agujero entre las piernas para que puedas enterrar ahí el morro.


Algo así pero parados. Maginate. A algunos les sale más a otros menos, pero básicamente, esa es la postura.
No contenta con el segundo chequeo, nos paramos y colocamos la pelotita debajo del otro pie. Vuelta a empezar, el dolor, el quejido teológico, la puteada. No hay manera de zafar porque aunque ella también está ocupada sufriendo -al menos tiene ese mérito, hace lo mismo que nosotros-, el otro, sí, ése que hoy vino afeitado para que se le vea bien la sonrisita que goza con el sudor y el padecimiento de nuestros cuerpos, está atento como un águila en busca del ratón del almuerzo y al que ve correteando por el prado desde el cielo, el Sensei miramiramira y corrigecorrigecorrige. En realidad, eso hay que agradecerlo. ¡Pero el punto es que él no sufre y nosotros sí y no es justo!

Y vuelta el chequeo. Ahí ya no te hermanaste, sos el rey de los orangutanes. La reina en este caso.

Y recordando todo esto me puse a llorar otra vez. Con Janis Joplin de fondo que me canta "Cry baby". Tal cual.

Post Scriptum: la locución latina quiere decir "desde la sombra a la luz", que sin duda es lo que ellos hacen. Y por eso: GRACIAS.



martes, 2 de octubre de 2012

Que te corre, que te alcanza, que te pica

                                                          
                   
                                                                                     Source: Uploaded by user via Luna on Pinterest   

Antes de ir a la anécdota propiamente dicha, hay que hacer un par de aclaraciones. Bueh, tal vez sólo una. Y es esta:

El trabajo que hacemos en el grupo de gym y vagabundeo meta-intra-físico-psicoespiritual respeta, específicamente, una construcción que el niño estructura a la salida del complejo de Edipo, el superyó. El superyó es la internalización de la prohibición parental, es la entrada del niño a la cultura, es el NO, es la escala de valores que nos rige y nos permite hacer transacciones entre el deseo, la realidad y lo prohibido. El grado de dureza de esa voz que nos dice NO es harina de otro costal, por lo tanto eso no nos interesa aquí. Hecho el introito, paso a lo medular de la aclaración.
En el grupo habemus dos Maestros de la pendulesitud que con su ejemplo y guía nos mostraron -y nos muestran- los beneficios de la práctica del penduleo controlado que como todos sabemos nos lleva por la senda de la plena satisfacción de todos los órdenes de la humanidad que portamos desde tan chiquitos, o sea. Esos beneficios no son fruto del lassaiz faire, muy por el contrario, nacen de la impecabilidad en la ejecución de los movimientos pendulares. So, esa realización se lleva a cabo con directivas, esas directivas no sólo indican qué hay que hacer y cómo sino que señalan lo que bajo ninguna circunstancia hay que hacer. Todo lo que no hay que hacer opera como la prohibición parental, es un superpenduyó que se expresa así: bajá los hombros, tenés el cuello hiperextendido, tenélojhombroenlajoreja, noooooo, no bajen la pierna dando pisotes de elefante, controlá el movimiento y esas cosas. Dicho más llanamente, tenemos las voces de Mater y del Sensei sonando permanentemente en las orejas, en los momentos más insospechados (y cuando digo insospechados lo digo en serio), recitando con distintos grados de intensidad la prohibición del penduleo incontrolado.

Vivi, compañeraza del grupo, pasó un finde largo en una estancia, todo de puta madre, éxtasis total, tiempo y disposición al penduleo controlado al punto que decidió pendulear todo lo que pudiera. Encontró un lugar agradable y de pronto la caminata era un trote, tranqui pero trote al fin. El superpenduyó funcionando a pleno, ella re atenta a las voces, todo bien, todo perfecto, tomando conciencia de los límites -sabido es que los límites amplían la libertad aunque parezca un oxímoron- hasta que se encontró con un pavo real. Bello, como todos los pavos reales, pagado de sí mismo y más malo que la mierda. Pero eso no lo sabía Vivi que en un principio jaraneó con la emplumadísima ave multicolor. ¿Y qué pasó? Pasó que el exótico pajarraco se convirtió en una bestezuela de armas tomar y empezó a correr a nuestra compañera de venturas y desventuras. La corrió, la alcanzó y la picoteó. Así nomás.
Desde el día que lo contó que no puedo dejar de reírme cuando imagino la escena. Corrida, alcanzada y picoteada por un pavo real. Es alucinante. Psicodelia pura. Un penduleo incontrolado en technicolor, supongo que eso es un atenuante. Mater y Sensei deberían poder materializarse en determinados momentos...sólo en algunos, ejem. Me hubiera gustado saber qué hubieran sugerido en esa situación. pero se rieron mucho como todos nosotros. Y bien que hicieron porque fue genial.
La pendulesitud provoca estas cosas. "Uno con el universo" como dice el Sensei, tanto que terminás al alcance del pico desbocado de un pájaro casi celestial.

Post Scriptum ineludible:  es que hay aves celestiales que se presentan así... bien podría ser el Sensei materializando uno de sus múltiples espíritus duales,en este caso, haciendose el pavo real perseguidor de temerosas y desprevenidas correcaminos!!!
el picotazo no será acaso la voz del superpenduyó en acto? nuestra feliz saltamontes no estaría excediendo sus límites caminacorredores en demasía?
no será éste un paradigmático ejemplo de la voz superyoica: los límites amplían la libertad siempre y cuando no te metas con la mía??!!!
me gusta más pensar que los cuerpos en movimiento son ilimitados en su espacialidad!! y la pobre ave se vio amenazada en su territorialidad de pavo real...
muchas hipótesis... muchas lecturas de un hecho que dejó su marca! 


Así dijo Mater Pato, que en la jerarquía pendular ostenta el doble título de guía y tutú ninja con jinetas.