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miércoles, 30 de abril de 2014

Stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus

Varias cosas pasaron en estos días en el inconmensurable territorio de la Pendulesitud. El latín, por ejemplo, que no nos abandona. Ya volveremos sobre ello o no. La cuestión es que tanta palabra recoleta, musical y misteriosa tiene que ver con el misticismo que, de pronto, nos acogió en la infinita dimensión del Penduleo controlado, un día de esos.

Todo comenzó con inocencia. Todo comienza así en ese rectángulo del tercer piso en la calle Larrea, pero deriva en orgiásticos comentarios, apasionadas carcajadas cómplices y ojos llenos de risa hasta las lágrimas.

Leo es un Tutú-ninja, "el Tutú-ninja", el único de nosotros que ha logrado transformar la materia mediante el cambio de hábito. Todavía le falta pero el resto de nosotros estamos a años luz de su compromiso y entrega. So, que investida del poder que me da la Pendulesitud, lo declaré santo. San Leo, santo patrono de la andorga disminuida, esperanza y factótum del Movimiento Octogonal, ejemplo suburbano y adyacente del triunfo sobre la sinuosa protuberancia, de ese relieve turgente que nos caracteriza a los Tutú-ninjas. San Leo es el vivo paradigma del logro esquivo, ese que tuerce la aguja de la balanza un día sí y tres no.
Es una maldita patada en las bolas porque te deja sin excusas y amo eso.

Y todo esto empezó porque lo saludé con muchísimo entusiasmo y le dije que había que hacerle una estampita, la estampita de San Leo. Todos se rieron, casi les diría, como si no me hubieran tomado en serio y les dije que yo ya estaba ducha en esto de generar santos milagrosos y les hablé de San Dalias. Lo cual generó risas pero nada de respeto y para reivindicar a San Dalias antes de encomendar mi creatividad al dios del Penduleo Controlado y pergeñar el texto de la oración a San leo, les voy a presentar acá a San Dalias y todo lo que se generó alrededor.

He aquí la oración de San Dalias, les recomiendo leer los comentarios del posto (la palabra posto es un vínculo). 
"Oh!, San Dalias milagrosas, 

oh! San Dalias milagreras, 

Patrono de todas las cosas 

aún de las contreras, 

concédeme este deseo milagroso, 

concédeme este deseo milagrero, 

aunque suene poco piadoso

y un tanto rastrero,

enséñame la luz y el camino:

ya que te pido con devoción

que no se nos pique el vino

y termine el apagón!"
 

Otro ejemplo de mi vocación   devota, es la Oración de la Matrix, que gracias a la inspiración de San Dalias, acudió a mí y se vertió en palabras en ocasión del cumpleblog de Amor profano. Quien desee leerla no tiene más que seguir el vínculo: ORACIÓN DE LA MATRIX

Esa misma inspiración le pido ahora para que me ilumine y puedan  surgir como agua de manantial las benditas palabras que le hagan justicia al querido San Leo, el paladín de la lucha contra el triple michelin.

Pero avancemos. Ese día, el espíritu vivaz de San Dalias bajó y fue ágape. Tomó al Sensei, lo iluminó y quitó de él la materia oscura:
Una legión de ángeles conquistó el lugar y batalló hasta que purificó el cuerpo y la mente del Sensei quien con su espíritu liberado, en profunda conexión con la Pendulesitud, se irguió ante nosotros en toda su espléndida altura y con una voz que no era de este mundo dijo:
—La Pendulesitud tiene un sistema de creencia llamado Penduleísmo y el Penduleísmo tiene un dios...
—Ay no -susurré- lo va a decir.
¿Quién es el dios? rugía como podía la muchedumbre agotada en el medio del abdominal combinado con saludo a los dioses.
—Yo soy el Dios del Penduleísmo, Pendulman!!
—Y lo dijo nomás.

Quedó así instituida una religión y un dios, que como todo dios se autoproclamó de la manera menos democrática posible, dios que hoy (o ayer más bien) se manifestó en toda su crueldad, con esta dupla:
isotónico/isométrico. En lenguaje liso y llano: nos hizo mierda.
En qué consiste...a ver si lo puedo explicar con mis palabras. Los ejercicios isotónicos suponen trabajo articular y el acortamiento o extensión de los músculos. Por ejemplo, las sentadillas que hicimos en la barra. Pero a esas sentadillas, le agregamos un ejercicio isométrico. Ahí no había ni acortamiento ni extensión del músculo sino tensión al sostener X tiempo la sentadilla. De esa manera aumentamos fuerza y resistencia muscular sin movernos.
Eso mismo con abdominales. Un dios que se precie es odiado por la multitud, a veces, si señó.

Sin embargo, antes de la guachada, hubo un momento kodak. Siempre hay charla antes de. Una de las Tutú-ninja confesó que derrapó, estaba muy entristecida por eso y el Sensei aportaba cordura, contención y consejo atinado. Pero el aporte fundamental lo hizo San Leo. Contó que a él le sirve mirarse en el espejo, hablarle a su reflejo y comprometerse día a día. Con lo difícil que es mirarse en el espejo, dijo. Silencio.
—Sos groso, Leo —dijo el Sensei, con una expresión que pone pocas veces. Porque pocas veces se permite ir más allá de su rol.

Leo tiene una cosa muy humilde* y una mirada buena. ¿Cómo no hacerlo nuestro santo patrono? Pero, santo o no, a él también lo tiene echando chispas.

En la segunda parte, nuestras almas encerradas en lo que quedó de nuestros cuerpos, se entregaron al cuidado de Mater. Ah, Mater! Nunca me van a alcanzar las palabras para hablar de ella y su bondad rara. Rara porque para llegar a su bondad hay que atravesar primero su maldad. Esta vez nos dio con los bastones. Parece peor de lo que se lee. Sí. Pero acá lo importante es el después, que, a diferencia de lo que sostiene Sabina, no son despojos. Después de Mater recuperamos algo similar a la humanidad.
Y en ese proceso estábamos cuando, en el medio de mi duermevela, los escucho al Sensei y a George.
En esa hora y media pasa  de todo y siempre tenemos nuestro momento cultural. Esta vez le tocó a Umberto Eco y su nombre de la rosa. No me acuerdo que dijeron, pero algo discutieron y salta la frase final del libro que es y no casualmente, el título de este post.

Stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus

Entre tantos que somos, entre tantos sentidos, entre tanto nominado y sin nombre, entre el misterio compartido, entre lo que se repite una y otra vez, aún cuando se calla; entre reflejos y lágrimas, en este camino que elegimos, en esta pendulesitud nuestra de cada día, acá también, de la rosa solo queda el nombre desnudo.

* humildad
f. Actitud de la persona que no presume de sus logros, reconoce sus fracasos y debilidades y actúa sin orgullo.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

3 crónicas 3 + casi 1

Parece un prótesis mamaria, pero no. Es un elemento de tortura aeróbico que también usó el Sensei para complicar un ejercicio anaeróbico como los abdominales, por ejemplo.

Lo recuerdo claramente. Era un lunes. Mater no estaba. Quedamos a merced del Sensei y la Mona Lisa.

La Mona Lisa, ya saben, tiene la bondad pintada en el rostro y en su sonrisa, pero le gustan los abdominales. Mucho. A veces, creo que demasiado. Al Sensei también le gustan. Eso y probar objetos nuevos (para nosotros). No conté acá pero conté en el Féis del penduleo que el día que descubrió que disponía de cintas elásticas gozó como un maníaco. Bueno, ese lunes con las tetas de goma también. Nos hizo usarlas de varias maneras, entre las piernas, sosteniéndolas con las rodillas mientras hacíamos abdominales rectos, en las manos haciendo ejercicios de coordinación y fuerza y en el piso. En el piso armó un circuito.
Ahora imaginen estos conos, tetitas, medio esferas, medio bochas o cómo se llamen, dispuestos en el suelo sin orden ni concierto. Sí, ya sé, lo recuerdo, el Sensei, muy orgulloso de su obra nos dijo que había armado un pinito de navidad. Consiguió que todos nos quedemos quietos mirando el piso tratando de unir las líneas imaginarias que darían por resultado la composición de un árbol, cualquier árbol, hasta uno seco, sin hojas, quemado, sin ramas, lo que sea, un tronco aunque más no sea. Tampoco importa porque el punto no era festejar navidad sino "a ver cuántas salidas y entradas encuentran", sólo por hacerme la viva le dije "infinitas", él dijo que no.
Vale aclarar que ése no era el único circuito, había dos más. Uno, eran dos rectas paralelas y tenías que ir por adentro y por afuera; el otro, dos rectas paralelas, teníamos que ir por el medio rapidito, llegar a la silla, hacer una sentadilla y salir. Y luego el que mencioné primero.
Al rato, comento que estoy mareada. Concurren al instante dos expresiones:
Viviana: ¡Creía que el mareo era por las pastillas! (Esta Vivi tiene cada salida que me hace morir de risa).
Sensei: ¡Por fin alguien lo dice!
¡¡¡El yeguo sabía!!!

Anyway creo que estoy mezclando dos días de conitos de mierda, pero sabrán disculpar. Son experiencias que quedan grabadas a fuego en la memoria celular.


Después vino el lunes de pastoreo en la ciudad. Tocó Parque Centenario. ¿Ven esos banquitos? Hay muchos. Tres sentadillas por banquito. Por ejemplo, para que tengan una idea. Más las vueltas alrededor del lago, más el step, más la marcha en el lugar, más, más, más...
No es que se ensañen. No. Es que ellos son así, intensos. Les gusta la vida al aire libre, son amantes de la flexibilidad, amigos del tono muscular, caminantes empedernidos cuyo lema coincide con el título del libro de Laurent Gounelle, "Te llevaré a un lugar donde todo es posible". Tanto así, que se cumple la máxima del Sensei, el dolor se va, no queda registro a las 48 horas.Así que nos da duro y emergemos, triunfantes y sudorosos, unas Afroditas raras naciendo una y otra vez, cada lunes, cada martes, cada viernes. Amén.

Después vino la cuarta jornada de Prosam en zapatillas. Vivi escribió el texto del cuadernillo precioso que repartieron con tips , fotos y demases. Mater se esmeró muchísimo. Hicimos el estiramiento del final con pelotitas. NUEVAS. Eso es, literalmente, un horror. Es como exponerte voluntariamente al desguace del cuerpo a manos de un asesino serial. Sí, así de grave, de doloroso. Un verdadero espanto. Ahí nos damos cuenta que si pudiéramos encontrar un agujero negro nos meteríamos de lleno, pero en realidad lo que acontece en la Pendulesitud es que la materia choca con la antimateria y WOW, los Tutú-ninjas.
Y el Sensei, en su infinita salvajada organizó un circuito. OK. Todo bien con nosotros, de última, lo sufrimos pero estamos acostumbrados. ¿Pero esa pobre gente? ¿Esos pobres amigos y parientes que llevamos engañados a una muestra? Ellos, ¿por qué? El marido de Emilce, le dijo, "no me dijiste que era así". Claro, pobre. Tiene razón. Y tiene razón porque no faltó nada: caminata, tetas, sillas y colchonetas. No se puede negar que está pasando (el Sensei) por una etapa de cruel creatividad, de dislate gimnástico, de pandemonium ana-aeróbico, y podría seguir buscando comparaciones.

Ayer, sin ir más lejos, le dije que su nuevo apodo es Torquemada, el inquisidor español. Y como habrán notado, hoy mi apodo favorito, Cronopio, brilló por su ausencia. Y así seguirá hasta que se lo vuelva a ganar.

Ah! volvió Alicia. Una de ellas, hay tres, creo. Pero bueno, volvió Alicia. Y volvió muy George. 
Estábamos haciendo un ejercicio con bandas elásticas que consistía en desplazar a ras del piso el brazo que tenía la banda de mentas enroscada a la mano del mismo brazo (parece obvio, pero no) y que estaba sostenida bajo el pie del mismo lado, por lo cual teníamos que hacer mucha fuerza para realizar el movimiento que consistía en llevar hacia arriba el brazo venciendo la resistencia de la banda y al volver hacer fuerza para que el brazo no saliera disparado por efecto de la la misma banda, no sé explicarlo mejor voy a ver si encuentro un dibujito.


A ver imaginate algo parecido a éste, pero en el piso y con los brazos. ¿Está? ¿Lo visualizás? Bien, Ali lo hizo con el brazo que no tenía la goma. Y Mater y yo pensamos que lo había hecho George porque eso es típico de él. Me río de sólo pensarlo.

Pero no todo es tan terrible, como reza uno de los puntos del decálogo "El penduleo controlado es. El penduleo incontrolado no es. Sin embargo, la pendulesitud alberga a ambos porque en el encuentro de los contrarios nace la impecabilidad" y por eso le aplican estas palabras:


Amor et melle et felle est fecundissimus*, porque la pendulesitud es amor en movimiento.

*el amor es fecundo en amor y hiel, Plauto. 

viernes, 14 de diciembre de 2012

viernes, 30 de noviembre de 2012

Prosam en zapatillas

Tercera  muestra anual de los talleres del área de Trastornos de la conducta alimentaria que realiza la Fundación Prosam.

Los tutú ninjas seremos los felices participantes del taller de gym y les brindaremos a los concurrentes una muestra de lo que somos capaces de hacer bajo la guía de nuestros Shifus: el Sensei Dragón Cronopio y Mater Pato.

Nada queda fuera de nuestra intención. Ea ea! creyeron que iba a decir de nuestro alcance, no lo nieguen, les vi el rictus. De nuestro alcance quedan afuera muchas cosas pero de nuestras intenciones no y eso es lo que nos hace mejorar día a día. Y justo hoy llegué a la mitad de una explicación que da cuenta de esto y que se apoya en el interval training. La idea es no hacer el esfuerzo máximo sino trabajar a una menor potencia en intervalos. En las pausas de recuperación es donde se registran las mejoras que ayudan a que el rendimiento final sea superior al que se da en el esfuerzo máximo. O algo así. Si lo entendí mal, el Sensei lo explicará en un comentario.
Me fui al carajo como siempre.

La cosa es que vamos decididos a deslumbrar a la audiencia con el doble  objetivo de lograr que se sumen más personas a nuestro taller y ganar fans para la página y/o el blog.

Están advertidos. Y ahora pónganse las zapatillas y a mover el bote.




martes, 20 de noviembre de 2012

De co...(mer) ni hablamos



La pirámide de la salud está claramente influenciada por el Sensei. Mater es más benigna en ese aspecto. Ella nos da los vasitos con agua.

El alpedismo está desaconsejado, ahí lo dice: descanso o inactividad, ok, hacelo pero con moderación. Yo vengo moderada por inconvenientes de índole personal y social, lo que da una inactividad pendular de tres al hilo. Bueh, al hilo, al hilo porái otras cosas, digamos dos veces la semana pasada y una hoy. Una cagada.

Como observarán,  si hacen click en el dibujito se agranda, la imagen explica lo que Mater y Sensei machacan sin descanso. Esto vendría a ser el superpenduyó ilustrado, acá están todas las directivas de una vida dedicada a la pendulesitud, a través de la práctica del penduleo controlado. Notarán también que no hay pausa ni para un méndrugo miserable. Aunque, tal vez, si damos vuelta la imagen haya dibujada una latita de Ensure, algún complemento vitamínico, una comidita de esas nuevas que se enrolan en la gastronomía molecular, unos arándanos deshidratados que dicen son la panacea de vaya dios a saber qué.

La cuestión es que en esta pirámide dichosa se han olvidado de mencionar que al besar en la boca movemos 34 músculos a la vez ¡y ahora entiendo por qué Mater nos hace hacer esos ejercicios con la trompa! Ajajá, pillina. Y liberamos oxitocina,esa hormona que nos pone la piel incandescente y nos hace buscar la petite mort, que lamentablemente no siempre conseguimos.

Tampoco menciona la cantidad de calorías que quemamos al entregarnos a una apasionada sesión de sexo: entre 500 y 900. So... Y a eso le podemos agregar que por beso, unas 50. No hay ni qué pensar.

El que sepa dibujar agregue los faltantes, se olvidaron de lo más divertido!



jueves, 15 de noviembre de 2012

Once in a blue moon

O cada muerte de obispo, pa' castellanizar la cosa. Pero queda lindo, ¿no?, romántico... once in a blue moon...
En realidad el stretching tiene poco de romántico y mucho de dolor. Y el dolor no es romántico por definición, a no ser que seas amante del bondage o la versión extrema que junta todo, bondage, disciplina, dominación, sumisión, sadismo y masoquismo, tons, no te digo romántico pero una cosa rara, mezcla de museta y de mimí, que encuentra lo que busca en todo eso que nombré (y confesá, quién no se dejó atar o ató al otro y demases...). Peeeerooo, si lo pensás bien en la elongación hay disciplina y un poquito de masoquismo porque nos estamos exponiendo voluntariamente al dolor. Aunque hay que reconocer que es por una buena causa y que el resultado final es muy placentero. Sip, la gym es sexy, no hay dudas.
El tema es que el Sensei cumplió su promesa y tuvimos dos clases de stretching, ¡ta tan! con música. Un mix onda chill out, Jarre, Enigma y alguna cosa más tipo acid jazz pero más tranqui. Definitivamente, flasheé con la mixtura.
 Y así como es un placer pendulear con Mater y su música, lo fue con el Sensei cronopio.

Ir más allá del dolor, dice Jules, implica confianza en nuestro cuerpo. Y agrega que pudimos hacerlo porque comprobamos los límites. Estábamos listos para ir más allá del dolor. Se me viene la frase de Friedrich Nietzsche a la punta de los dedos, "todo lo que se hace por amor se hace más allá del bien y del mal", y algo o mucho de eso hay en esta búsqueda implacable de algunos, de los que necesitamos reencontrarnos en un cuerpo más amigable, qué se yo, algo así como meter el alma en una forma buscada por nosotros mismos, hecha a imagen y semejanza de nuestras experiencias. Y el Sensei demostró ser bueno también en eso de hacernos cruzar rayitas divisorias, una Línea Maginot pero del propio cuerpo.

Los otros días pensaba que el Sensei, sobre todo y también Mater -pero más el Sensei- es/son una especie de Pigmalión con dos Galateas raras (George y Jorge, respectivamente) y otras Galateas más normalitas o todo lo normalita que puede ser una Tutú ninja. Nos esculpe. Nos informa. Los dos nos motivan.

La cosa es que, once in a blue moon, o sea, muy raramente, el Sensei nos musicaliza, nos demanda un esfuerzo que podemos dar y nos pone casi casi en los brazos de Morfeo  (ya que estamos tan mitológicamente griegos) y lo hace con una música que te deja la piel como fuego líquido y oliendo a ámbar y sudor.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Queremos tanto a Mater

Es sabido por todos que cuando penduleamos con Mater, lo hacemos con música. Será porque ella es músicoterapeuta, no sé. La cosa es que nos dejamos envolver por los acordes que ella ha elegido para la ocasión. Y lo que hacemos es, en una parte, bien parecido a esto:


Mater nos lleva a lo que sobrevive de primitivo en nosotros, esa cosa atávica sale, se pasea...en algún punto, nos posee. Y está bueno. Es como darle permiso para salir a jugar al salvaje que llevamos adentro. Y ahora que lo pienso, no sé bien por qué hago una relación tan directa entre salvaje y libertad. 
La cosa es que hay algo muy liberador en la forma de movernos con Mater  -mirá, ahí estaba la relación- y lo apreciamos mucho. 
Mater goza cuando penduleamos con música. Se le nota en la cara, en la sonrisa permanente, en la mirada cuando se fija en lo que hacemos y cómo. Entonces, nuestro placer (al menos el mío), es doble.
Hicimos sillas ese día, Marta y yo estábamos coordinadas a tal punto que nuestros movimientos parecían ensayados. Un placer. Es impresionante lo que los sonidos suscitan en los sentidos.
Así anduvimos, un rato siendo en la música y otro rato en las colchonetas. Yo estaba al lado de George, pero como estábamos trabajando con la mirada también no podía verlo, pero sí escuchaba. Teníamos que hacer un ejercicio con las pìernas, no recuerdo bien cuál de todos, la cosa es que Mater iba pasando por cada uno de nosotros fijándose la cosa postural cuando escucho:

-¡¿George, qué hacés?! -dice Mater entre la exasperación y la risa. George, que nunca hace de movida lo que le dicen y es experto en maniobras de distracción, empieza a murmurar cosas ininteligibles hasta que suelta:

-¡Este es el backstage!

Sólo Jorge puede largar una frase de esas sin que se le mueva un pelo (que es verdad que no tiene demasiados en la cabeza pero sí en las piernas). Demás está decir la carcajada que largué y a la mierda la postura.

Ese día, además, hubo una novedad que si se repite, voy a estar encantada, hicimos una relajación, tan profunda que quedé ahí, en una duermevela que me dejó flánida, flánida al son de Aqualáctica.


Y sí, claro, cómo no, queremos tanto a Mater.

domingo, 29 de julio de 2012

De cómo alguien dijo penduleo incontrolado y de ahí nos fuimos todos al carajo

La exégesis de la pendulesitud tuvo un momento fundacional que no ha quedado claro en la memoria de los que fueron parte primordial del acontecimiento...
Fue un día. No puedo decir con exactitud cuál ni describir el estado climático cosa de orientarnos con mayor exactitud. No hay datos externos que puedan ubicarnos en una primavera, ponéle. Aunque, seguramente fue antes de la misma. Digamos otoño...Vamos a ser claros, yo entré en el grupo alrededor de mayo y fue después de eso. Si ocurrió antes, no tengo evidencias antropológicas que lo avalen. Como sea, el factótum somos todos.
Lo que sí permanece como un faro que nos ilumina en la noche oscura del atracón desmedido es la frase penduleo incontrolado, no. A partir de allí se fueron desgranando máximas -entre jadeos y gotas de sudor, entre exclamaciones de cansancio y murmullos de odio, porque todo hay que decirlo- que nos llevaron despacio pero de forma implacable a la construcción de un andamiaje físico-teórico y por qué no ético y filosófico al que denominamos pendulesitud.
Pero esta denominación fue, como corresponde, posterior a la práctica...lo cual me lleva a pensar en una inspiración de lo que para mí es empirismo práctico sencillamente porque Hume me gusta. Otra raíz es netamente kantiana por eso del encuentro de la razón con la impresión sensible y de la relación que nace entre el sujeto y el objeto a través de esas categorías que Don Immanuel llamó tiempo y espacio y que nosotros conocemos tan bien. Sin eso no estaríamos acá hablando de estas cosas. En fin, que la práctica del penduleo precedió a la armazón de la cuestión teorética de la pendulesitud.
Tenemos, entonces, dos conceptos eminentemente prácticos como penduleo controlado y su antítesis, el penduleo incontrolado. Va de suyo que lo incontrolado está mal y aclararlo es casi una tautología. Por otra parte, nos encontramos ante el feliz hallazgo de algo que va más allá del concepto: la pendulesitud. Si el penduleo controlado es lo que nos lleva por la senda del bienestar psico-físico-espiritual y el penduleo incontrolado vulnera, casi diríamos, atropella ese bienestar, eso significa que existe una semántica que da cuenta de estos conceptos, que los dota de sentido y que ese sentido se da en un aquí y ahora de la existencia y que muestra una manera de habitar el mundo. Eso es, ni más ni menos, la pendulesitud.
Y aquí, de manera necesaria, me remito a lo ya escrito en otros postos porque toda repetición exagerada es maléfica y descoyuntura, sepalón, señores.

Escriba del Movimiento y al servicio del mismo, dejo constancia de los últimos agregados a los que no sé si incorporar al Decálogo o no, ustedes dirán:

  •  Si abrazás la pendulesitud a través de la práctica del penduleo controlado tu samsara será impecable. 
  • La pendulesitud conduce inevitablemente a la belleza. Cita que el Sensei Dragón Cronopio expandió así: Considérese también la máxima: "aquel que controlare su penduleo, no sólo mejorare, sino también embelleciere". Cito, además: "pendularem controlum largun vivirum".





lunes, 2 de julio de 2012

En chinito también

Encontré en Pinterest la definición de la relación de los que conformamos el Movimiento octogonal (y teniendo en cuenta que somos mucho más que dos):























Es más lindo que estar presos del Síndrome de Estocolmo...voy a tener que redefinir un punto del Decálogo. Oops.

Ustedes no saben que pienso yo que es el destino: El destino es el azar en nuestras manos.

viernes, 29 de junio de 2012

Senseishon

Se dice que el Sensei es el Decimoquinto avatar de Ryujin, el dios Dragón. Se le atribuyen poderes inconmensurables. Para mí que se golpeó la cabeza de chiquito y quedó así, suspendido entre dos mundos y cree que nos puede convertir en acróbatas. Como sea, es el impulsor desenfrenado de la pendulesitud y el enemigo declarado del penduleo incontrolado y de los hombros en las orejas. Su voz se escucha en los momentos más insospechados y te dice: "bajá los hombros", entre otras cosas.
Cada tanto, los Hombres Sensibles de Flores lo ven pasar al trote puteando subtes. Los cronopios juran y perjuran que le gusta repartir globos azules con piolas verdes y leyendas que dicen "muy bien". Los famas, esos pequeños buscapleitos, dicen que los globos están llenos de miguelitos para castigar a Jorge, a ver si de una vez encuentra los omóplatos. Pero el Sensei es incapaz de eso, los famas nos envidian porque ellos quieren venir a Prosam a encontrar llaves milagrosas y se pierden en las escaleras a las que los cronopios les ponen carteles del tipo "por acá se va a la terraza-bar" y se mueren de risa mientras se abanican entre pas de deux y rondat, versiones libres que ellos hacen cuando están felices.