viernes, 22 de febrero de 2013
Pequeños cambios
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Pequeños pasos, pequeños cambios. Y aquí llegué al cartel que dice que podemos provocar pequeños cambios para bajar de peso. Y el peso no es sólo el real, el que portamos como una mochila de plomo, también es el simbólico, ése es el que nos parte la cabeza y nos pone en guerra con nosotros mismos.
Así que la cosa es así, chabones y chabonettes:
Podés bajar varios kilos por año...
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acomodate la camiseta
viernes, 14 de diciembre de 2012
miércoles, 5 de diciembre de 2012
Hay cada altar
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Ayer Mater estaba pero no estaba, so, descansamos en la infinita sabiduría e infinita saña del Sensei, porque, sepalón, es hora de decirlo, él todo lo hace adrede.
La cosa es que hacemos esas cosas que muestra el dibujito. Y otras más, que nos dejaron a Grace y a mí los cuádriceps en estado de alerta y movilización...No, en estado de alerta vivimos desde que nos movilizan dos veces a la semana. Los cuádriceps nos quedaron y gracias. Y a mí me siguen doliendo hoy, el maldito Sensei tenía razón, ese me conoce como si me hubiera parido, che. No chequeé con Grace, habría que ver cómo está hoy. La ausencia de quejidos teológicos por parte de George y Laura, podrían ser un indicio de que a ellos los cuádriceps no les pasaron factura.
Este es un post sobre nada, sólo para quejarme, que para algo tengo blogs varios, para hacer catarsis, canejo. Carajo. Eso.
Talviernes, que la Pendulesitud les acompañe y les provea.
viernes, 30 de noviembre de 2012
Prosam en zapatillas
Tercera muestra anual de los talleres del área de Trastornos de la conducta alimentaria que realiza la Fundación Prosam.
Los tutú ninjas seremos los felices participantes del taller de gym y les brindaremos a los concurrentes una muestra de lo que somos capaces de hacer bajo la guía de nuestros Shifus: el Sensei Dragón Cronopio y Mater Pato.
Nada queda fuera de nuestra intención. Ea ea! creyeron que iba a decir de nuestro alcance, no lo nieguen, les vi el rictus. De nuestro alcance quedan afuera muchas cosas pero de nuestras intenciones no y eso es lo que nos hace mejorar día a día. Y justo hoy llegué a la mitad de una explicación que da cuenta de esto y que se apoya en el interval training. La idea es no hacer el esfuerzo máximo sino trabajar a una menor potencia en intervalos. En las pausas de recuperación es donde se registran las mejoras que ayudan a que el rendimiento final sea superior al que se da en el esfuerzo máximo. O algo así. Si lo entendí mal, el Sensei lo explicará en un comentario.
Me fui al carajo como siempre.
La cosa es que vamos decididos a deslumbrar a la audiencia con el doble objetivo de lograr que se sumen más personas a nuestro taller y ganar fans para la página y/o el blog.
Están advertidos. Y ahora pónganse las zapatillas y a mover el bote.
Los tutú ninjas seremos los felices participantes del taller de gym y les brindaremos a los concurrentes una muestra de lo que somos capaces de hacer bajo la guía de nuestros Shifus: el Sensei Dragón Cronopio y Mater Pato.
Nada queda fuera de nuestra intención. Ea ea! creyeron que iba a decir de nuestro alcance, no lo nieguen, les vi el rictus. De nuestro alcance quedan afuera muchas cosas pero de nuestras intenciones no y eso es lo que nos hace mejorar día a día. Y justo hoy llegué a la mitad de una explicación que da cuenta de esto y que se apoya en el interval training. La idea es no hacer el esfuerzo máximo sino trabajar a una menor potencia en intervalos. En las pausas de recuperación es donde se registran las mejoras que ayudan a que el rendimiento final sea superior al que se da en el esfuerzo máximo. O algo así. Si lo entendí mal, el Sensei lo explicará en un comentario.
Me fui al carajo como siempre.
La cosa es que vamos decididos a deslumbrar a la audiencia con el doble objetivo de lograr que se sumen más personas a nuestro taller y ganar fans para la página y/o el blog.
Están advertidos. Y ahora pónganse las zapatillas y a mover el bote.
martes, 20 de noviembre de 2012
De co...(mer) ni hablamos
La pirámide de la salud está claramente influenciada por el Sensei. Mater es más benigna en ese aspecto. Ella nos da los vasitos con agua.
El alpedismo está desaconsejado, ahí lo dice: descanso o inactividad, ok, hacelo pero con moderación. Yo vengo moderada por inconvenientes de índole personal y social, lo que da una inactividad pendular de tres al hilo. Bueh, al hilo, al hilo porái otras cosas, digamos dos veces la semana pasada y una hoy. Una cagada.
Como observarán, si hacen click en el dibujito se agranda, la imagen explica lo que Mater y Sensei machacan sin descanso. Esto vendría a ser el superpenduyó ilustrado, acá están todas las directivas de una vida dedicada a la pendulesitud, a través de la práctica del penduleo controlado. Notarán también que no hay pausa ni para un méndrugo miserable. Aunque, tal vez, si damos vuelta la imagen haya dibujada una latita de Ensure, algún complemento vitamínico, una comidita de esas nuevas que se enrolan en la gastronomía molecular, unos arándanos deshidratados que dicen son la panacea de vaya dios a saber qué.
La cuestión es que en esta pirámide dichosa se han olvidado de mencionar que al besar en la boca movemos 34 músculos a la vez ¡y ahora entiendo por qué Mater nos hace hacer esos ejercicios con la trompa! Ajajá, pillina. Y liberamos oxitocina,esa hormona que nos pone la piel incandescente y nos hace buscar la petite mort, que lamentablemente no siempre conseguimos.
Tampoco menciona la cantidad de calorías que quemamos al entregarnos a una apasionada sesión de sexo: entre 500 y 900. So... Y a eso le podemos agregar que por beso, unas 50. No hay ni qué pensar.
El que sepa dibujar agregue los faltantes, se olvidaron de lo más divertido!
jueves, 15 de noviembre de 2012
Once in a blue moon
O cada muerte de obispo, pa' castellanizar la cosa. Pero queda lindo, ¿no?, romántico... once in a blue moon...
En realidad el stretching tiene poco de romántico y mucho de dolor. Y el dolor no es romántico por definición, a no ser que seas amante del bondage o la versión extrema que junta todo, bondage, disciplina, dominación, sumisión, sadismo y masoquismo, tons, no te digo romántico pero una cosa rara, mezcla de museta y de mimí, que encuentra lo que busca en todo eso que nombré (y confesá, quién no se dejó atar o ató al otro y demases...). Peeeerooo, si lo pensás bien en la elongación hay disciplina y un poquito de masoquismo porque nos estamos exponiendo voluntariamente al dolor. Aunque hay que reconocer que es por una buena causa y que el resultado final es muy placentero. Sip, la gym es sexy, no hay dudas.
El tema es que el Sensei cumplió su promesa y tuvimos dos clases de stretching, ¡ta tan! con música. Un mix onda chill out, Jarre, Enigma y alguna cosa más tipo acid jazz pero más tranqui. Definitivamente, flasheé con la mixtura.
Y así como es un placer pendulear con Mater y su música, lo fue con el Sensei cronopio.
Ir más allá del dolor, dice Jules, implica confianza en nuestro cuerpo. Y agrega que pudimos hacerlo porque comprobamos los límites. Estábamos listos para ir más allá del dolor. Se me viene la frase de Friedrich Nietzsche a la punta de los dedos, "todo lo que se hace por amor se hace más allá del bien y del mal", y algo o mucho de eso hay en esta búsqueda implacable de algunos, de los que necesitamos reencontrarnos en un cuerpo más amigable, qué se yo, algo así como meter el alma en una forma buscada por nosotros mismos, hecha a imagen y semejanza de nuestras experiencias. Y el Sensei demostró ser bueno también en eso de hacernos cruzar rayitas divisorias, una Línea Maginot pero del propio cuerpo.
Los otros días pensaba que el Sensei, sobre todo y también Mater -pero más el Sensei- es/son una especie de Pigmalión con dos Galateas raras (George y Jorge, respectivamente) y otras Galateas más normalitas o todo lo normalita que puede ser una Tutú ninja. Nos esculpe. Nos informa. Los dos nos motivan.
La cosa es que, once in a blue moon, o sea, muy raramente, el Sensei nos musicaliza, nos demanda un esfuerzo que podemos dar y nos pone casi casi en los brazos de Morfeo (ya que estamos tan mitológicamente griegos) y lo hace con una música que te deja la piel como fuego líquido y oliendo a ámbar y sudor.
En realidad el stretching tiene poco de romántico y mucho de dolor. Y el dolor no es romántico por definición, a no ser que seas amante del bondage o la versión extrema que junta todo, bondage, disciplina, dominación, sumisión, sadismo y masoquismo, tons, no te digo romántico pero una cosa rara, mezcla de museta y de mimí, que encuentra lo que busca en todo eso que nombré (y confesá, quién no se dejó atar o ató al otro y demases...). Peeeerooo, si lo pensás bien en la elongación hay disciplina y un poquito de masoquismo porque nos estamos exponiendo voluntariamente al dolor. Aunque hay que reconocer que es por una buena causa y que el resultado final es muy placentero. Sip, la gym es sexy, no hay dudas.
El tema es que el Sensei cumplió su promesa y tuvimos dos clases de stretching, ¡ta tan! con música. Un mix onda chill out, Jarre, Enigma y alguna cosa más tipo acid jazz pero más tranqui. Definitivamente, flasheé con la mixtura.
Y así como es un placer pendulear con Mater y su música, lo fue con el Sensei cronopio.
Ir más allá del dolor, dice Jules, implica confianza en nuestro cuerpo. Y agrega que pudimos hacerlo porque comprobamos los límites. Estábamos listos para ir más allá del dolor. Se me viene la frase de Friedrich Nietzsche a la punta de los dedos, "todo lo que se hace por amor se hace más allá del bien y del mal", y algo o mucho de eso hay en esta búsqueda implacable de algunos, de los que necesitamos reencontrarnos en un cuerpo más amigable, qué se yo, algo así como meter el alma en una forma buscada por nosotros mismos, hecha a imagen y semejanza de nuestras experiencias. Y el Sensei demostró ser bueno también en eso de hacernos cruzar rayitas divisorias, una Línea Maginot pero del propio cuerpo.
Los otros días pensaba que el Sensei, sobre todo y también Mater -pero más el Sensei- es/son una especie de Pigmalión con dos Galateas raras (George y Jorge, respectivamente) y otras Galateas más normalitas o todo lo normalita que puede ser una Tutú ninja. Nos esculpe. Nos informa. Los dos nos motivan.
La cosa es que, once in a blue moon, o sea, muy raramente, el Sensei nos musicaliza, nos demanda un esfuerzo que podemos dar y nos pone casi casi en los brazos de Morfeo (ya que estamos tan mitológicamente griegos) y lo hace con una música que te deja la piel como fuego líquido y oliendo a ámbar y sudor.
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